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jueves, 2 de agosto de 2012

EL ASESINATO DEL PRESIDENTE LUIS MIGUEL SÁNCHEZ CERRO


“…que la mano que apretó el gatillo para quitar
 la vida al general Sánchez Cerro se encontraba
en el gobierno”.
                                                                 (Expresiones realizadas  en 1935 por  Luis A. Flores, 
                                                                       líder del Partido Unión Revolucionaria, partido 
                                                                               fundado por Sánchez Cerro, a cinco años de
                                                                               la Revolución de Arequipa contra Leguía).        
                                                                                 .

La historia tradicional sostiene que aproximadamente a las trece horas del domingo 30 de abril de 1933, un fanático de filiación aprista natural de Cerro de Pasco llamado Abelardo Mendoza Leyva corrió hacia el vehículo presidencial (un Hispano-Suiza descapotable), y por detrás asesinó de varios disparos al presidente Luis Miguel Sánchez Cerro cuando este se retiraba del entonces hipódromo de Santa Beatriz en Lima (hoy en día “Campo de Marte” en el distrito de Jesús María), luego de pasar revista a 30,000 movilizables que iban a partir a la frontera con Colombia en el conflicto originado con dicho país en setiembre de 1932, a raíz de la toma que hicieran un grupo de peruanos, naturales de Caballococha e Iquitos, pertenecientes a la Junta Patriótica de Loreto, de la hacienda “Victoria” y el puerto fluvial de Leticia, cedidos a Colombia por el presidente Augusto B. Leguía a través del Tratado Salomón-Lozano de 1922.
Imagen donde se ve al presidente Sanchez Cerro con su quepí en la mano, en el auto de lujo descapotable Hispano- Suiza antes de su asesinato. A su izquierda aparece el Premier,  Dr. José Matías Manzanilla Barrientos.

Antiguo hipódromo de Santa Beatriz en lo que hoy es el Campo de Marte, lugar donde se produjo el atentado contra Luis Miguel Sánchez Cerro.


Se sabe que el auto presidencial avanzaba lentamente a la salida del hipódromo, pues delante del mismo se encontraba el regimiento Escolta que con sus lanzas en alto abrían paso al cortejo presidencial, mientras que a los costados la caballería flanqueaba al mandatario. En las afueras del hipódromo la muchedumbre se apretujaba para ver pasar al presidente. El chofer presidencial Raúl Rodríguez Martínez  por órdenes del presidente pisó el freno mientras que un Alférez de la guardia republicana ordenaba a sus subalternos que abrieran el paso al auto presidencial. En ese momento el aprista Abelardo Mendoza Leyva vestido de negro (hay quienes sostienen que estaba vestido de heladero) se infiltró entre los asistentes y de un solo salto se situó detrás del vehículo presidencial dirigiendo el brazo armado contra el presidente, por encima de la cabeza del Dr. Matías Manzanilla, disparando a quemarropa con una pistola Browning automática, de arriba a bajo, al tiempo que avanzaba siguiendo la marcha del carro sin apoyarse en este, de tal manera que actuaba libremente. Un integrante de la guardia republicana, José Rodríguez Pisco, queriendo evitar su huida se abalanzó sobre el asesino hiriéndole con la bayoneta al mismo tiempo que caía fulminado por un balazo en la cabeza. Se originó entonces un tiroteo. Varios militares cayeron heridos. Mendoza Leyva recibió un balazo en la frente, posteriormente el cadáver recibió más balazos y quedó convertido en pulpa por las bayonetas y lanzas de la escolta presidencial. Mientras tanto el presidente Sánchez Cerro al sentirse herido se llevo la mano izquierda a la parte posterior del cuello cayéndosele en el movimiento el quepí, trato de incorporarse, hizo el ademan con la mano derecha  de extraer un arma, pero el chofer presidencial enganchó en segunda y aceleró violentamente en dirección a la Clínica Delgado, entonces el Dr. Matías Manzanilla y quien viajaba al lado del presidente exclamó “!no, no, no!”. “! Al hospital Italiano, pronto, se esta muriendo!”. Al llegar a dicho hospital (en la actual avenida Abancay), se le trató con la mayor celeridad, pero expiró a la una y diez minutos de la tarde. Sánchez Cerro tenía solo 43 años de edad. La ciudad de Lima se paralizó con la noticia. Muchos peruanos en señal de duelo izaron la bandera del Perú a media asta. El premier, Dr. Matías Manzanilla y el general Oscar R. Benavides (Director del Consejo de Defensa Nacional)  se retiraron del hospital rumbo a Palacio de Gobierno, donde horas después este ultimo seria elegido por el Congreso presidente constitucional.
Fachada del Hospital Italiano en la avenida Abancay (cruce entre  Av. Grau y  Jr. Montevideo), donde fue llevado Sánchez Cerro después del atentado en el hipódromo de Santa Beatriz.

Sala de pacientes del antiguo Hospital Italiano.

¿Pero, fue Abelardo Mendoza Leyva el asesino del presidente Sánchez Cerro?
El Dr. Carlos Brignardello, uno de los médicos que atendieron a Sánchez Cerro en el hospital Italiano, además de los doctores Raffo, Delgado y Rocha, decía en su informe, que hubo dos clases de disparos. Uno de menor calibre de arriba abajo y que no fue causa directa de la muerte  del presidente y otro de abajo arriba y de adelante hacia atrás. Este último disparo fue de necesidad mortal, había tocado el corazón, y  se había hecho a muy corta distancia por la deflagración o voladura que se advertía en los tejidos alrededor del orificio de entrada. No había orificio de salida y la bala debía de haber provocado una hemorragia interna incontenible en la región precordial o parte del pecho correspondiente al corazón, a juzgar por el estado de agotamiento de que daba muestras el presidente. Si al ser herido Sánchez Cerro se desplomó hacia adelante, pues había sido herido por la espalda de arriba abajo por Mendoza Leyva. ¿Quién apretó el gatillo de abajo para arriba y de adelante a atrás? Por declaraciones del jefe de la Casa Militar, coronel Antonio Rodríguez “en el automóvil descubierto, subió el Presidente general Sánchez Cerro, a su izquierda tomó asiento el Presidente del Consejo de Ministros; doctor J. Matías Manzanilla; en los asientos interiores del automóvil, delante del Presidente de la Republica, me situaron y a mi izquierda se sentó el Edecán Mayor Eleazar Atencio”.El automóvil era conducido por el piloto Raúl Rodríguez y el copiloto Torres Ugarte. En el peritaje balístico del 8 de mayo de 1933 realizado por Pedro A. Gálvez Mata, Alberto Lainez Lozada, Florencio Salazar G. y Luis Grados, se estableció la existencia de hasta ocho impactos: cinco en la capota o parte delantera del auto presidencial y tres en el respaldo del asiento del presidente y que impactaron en él, y que no admite la posibilidad que Mendoza Leyva pudiera dispararle simultáneamente por la espalda y por delante. De acuerdo con dicho peritaje balístico y de acuerdo con la dirección de los disparos, dispararon por lo menos cuatro personas. Algunos de los disparos provenían de los jardines del Lawn Tennis.
De las evidencias se desprende que el asesinato del presidente Sánchez Cerro no fue un acto espontáneo, exclusivo y personal sino que fue un complot o conspiración política destinada al derrocamiento del gobernante. ¿Pero, quién organizó el complot? ¿Por qué?. Probablemente nunca lo sepamos. En su momento se acusó al APRA, pues Abelardo Mendoza Leyva era aprista y  un mes antes un aprista, José Melgar, había intentado acabar con la vida de Sánchez Cerro en la iglesia Matriz de Miraflores. En ese sentido el historiador Franklin Pease sostenía que el asesino o quienes impulsaron el crimen buscaban la desaparición física del adversario capaz de organizar un partido político que lograra tanto o más acceso a las masas que el APRA. Sin embargo es reconocida la sentencia absolutoria a favor de miembros del partido Aprista expedida por la corte marcial que respaldó el fallo del juez Carlín  librándolos de culpa.
Algunos historiadores creen que el complot fue organizado por el departamento de Estado norteamericano, pues Sánchez Cerro había tomado la firme decisión de apoyar la recuperación de Leticia, incluyendo la voluntad de ir a la guerra, pues para él, la entrega de Leticia a Colombia había sido objeto de una transacción económica y no  consecuencia de un ideal americanista como sostuvo el canciller colombiano Lozano Torrijos. Se entiende que Leguía, en cuyo segundo gobierno los capitales norteamericanos controlaron la economía del país, actuó entonces como agente subalterno de EEUU entregando a Colombia territorio amazónico como compensación territorial por la perdida colombiana de Panamá a favor de los norteamericanos.
Todo hace suponer que el general Benavides y el propio premier Matías Manzanilla respaldaron el complot estadounidense. Esto se desprende de la actitud mostrada por Benavides elegido precipitada e inconstitucionalmente presidente del Perú por el Congreso tras el asesinato de Sánchez Cerro, primero; al disolverse las tropas organizadas que desfilaron en el hipódromo de Santa Beatriz y dar la contraorden para que regresaran al Callao las flotas de la marina que al mando del Comandante Héctor Mercado, se encontraban en Belem Do Pará (Brasil) por entonces único paso para llegar a Iquitos y segundo; la apresurada devolución de Leticia a Colombia el 25 de mayo de 1933, a veinticinco días del asesinato de Sánchez Cerro.
El origen popular de Sánchez Cerro, natural de Piura, generó muchas simpatías en el pueblo peruano. En la imagen, el cortejo fúnebre con los restos de Sánchez Cerro pasando por la Iglesia de Santa Clara en Barrios Altos (Lima).

Tumba del presidente Luis Miguel Sánchez Cerro en el cementerio "Presbitero Maestro".La escultura  realizada en bronce por Romano Espinoza Cáceda muestra a la patria con el presidente entre sus brazos.

Dedicado  a Cristina Corrales Zevallos


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4 comentarios:

  1. Realmente decir que soy peruano me da mucha repugnancia y pena , lo peor es no poder frenar todos los actos de corrupcion del pasado para poder ver un futuro que realmente no merecemos, peru pais de porquería.

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    1. Es lo malo de las personas ignorantes que sin saber la historia empiezan a insultar a nuestra patria , es cierto que la corrupción viene desde tiempos pasados pero somos nosotros quien decide si las seguimos apañando o la sacamos de raíz. mira el presente y no el pasado ... idiota

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  2. Lo importante es esclarecer para la historia, y para comprender nuestro presente, las maniobras politicas secretas, que se ocultaron con la muerte de personajes y figuras publicas, achacando al APRA estas muertes. No los defiendo. Pero ¿porque tantos balazos (sin identificar a los causantes de los disparos) alrededor del vehiculo en que fue atacado Sanchez Cerro?; ¿porque se empezaron a balear entre militares?; ¿porque asesinaron al atacante? ¿para que no hable?; y lo mas interesante, la similitud de este magnicidio con el atentado que sufrio años despues JFK,

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  3. Esto se puede comparar con el asesinato de Kennedy, tiene muchos interrogantes.

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