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sábado, 7 de abril de 2012

FELIPE "EL HERMOSO", EL REY QUE MURIÓ POR TOMAR UN VASO CON AGUA


Felipe “el Hermoso”, hijo del emperador Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña, nació el 22 de julio de 1478, en la floreciente ciudad de Brujas o Bruges en el condado de Flandes (hoy Bélgica).En vida ostentó los títulos más elevados de la Europa de su tiempo: Archiduque de Austria y heredero del Sacro Imperio Romano Gérmanico, conde soberano de Borgoña y Flandes, rey de Castilla y León, introductor en España de la dinastía de los Habsburgo que continuaría su hijo Carlos I. El 20 de octubre de 1496 se casó con Juana I, la hija de los Reyes Católicos, en el marco de la Liga Santa que unió a la monarquía castellano-aragonesa con el Imperio, además de Inglaterra, Nápoles, la república de Génova y el ducado de Milán, contra las pretensiones hegemónicas de Francia en Italia.
Retrato de Felipe "el Hermoso", conocido tambien como Felipe I de Castilla.

La muerte de los herederos directos al trono de Castilla, los Infantes: Juan (1497), Isabel (1498) y el hijo de esta última llamado Miguel de la Paz (1500), hizo que las Cortes reconocieran como sucesores al trono castellano a don Felipe y doña Juana en 1502. Al morir la reina Isabel de Castilla en 1506, el rey Fernando de Aragón proclamó a Felipe y Juana, entonces duques de Borgoña, como reyes de Castilla, manteniéndose en ausencia de los mismos como rey Regente. El apelativo de “Hermoso” se lo dio el rey Luis XII de Francia, pues en un viaje que Felipe y Juana realizaban en dirección a Castilla, se detuvieron en Blois, allí los recibió el rey, que al verlo exclamó: ”he aquí un hermoso príncipe”. Ya por entonces Juana había enloquecido, según algunos, tanto por las infidelidades de su marido como por la actitud extravagante de la Infanta española que generó en ella celos enfermizos, la propia Juana decía al respecto: “Si en algo usé de pasión y deje de tener el estado que convenía a mi dignidad, notorio es que no fuese otra cosa sino el celo; y no sólo se halla en mí esta pasión, más la Reina (Isabel de Castilla)…fue asimismo celosa, más el tiempo saneó a su Alteza como placeré a Dios que hará a mi…”.Lamentablemente el tiempo no curó a doña Juana, su locura era hereditaria, traída a la dinastía española por su abuela, la portuguesa Isabel de Avis.
Con relación a Felipe, diremos que “el Hermoso” murió en Burgos el 25 de setiembre de 1506. Han pasado cinco siglos de su muerte, y aún se sigue hablando de cual  pudo ser la verdadera causa de su fallecimiento. Una de las hipótesis mas extendidas habla que tras jugar intensamente a la pelota, bebió un vaso de agua con hielo, a las pocas horas se enfermó de la garganta, pero se le complicó debido a la falta de atención originándose un cuadro de neumonía tras lo cual falleció. Por ello se solía decir que Felipe”el Hermoso” fue el rey que murió por haber tomado un vaso con agua. Otras versiones de la época hablan de que Fernando de Aragón, su suegro, lo había envenenado, y que el líquido que tomó tenía algún tipo de veneno que fue lo que realmente lo mató, pero tal hipótesis procedía más bien del pueblo, que no tuvo contacto ni relación con Felipe y no fueron en absoluto testigos de su enfermedad y su muerte. Gracias a las fuentes de la época sabemos que Felipe tenía los siguientes síntomas: fiebre alta, dolor en el costado, una gran cantidad de manchas entre negras y coloradas por todo el cuerpo e infección en la lengua y el paladar, síntomas evidentes de “las pestes”. Recientemente los investigadores apuntan a que murió de “pestes”, pues se sabe que desde 1502 comenzaron a haber en Castilla, Valladolid y Torquemada, lugares por donde Felipe y Juana se asentaron temporalmente, muchas hambres y muchas enfermedades de modorra pestilencial, extendiéndose estos males hasta 1508. Los especialistas concuerdan que Felipe “el Hermoso” llevaba en los últimos años de su existencia, una vida llena de “excesos” lo que pudo debilitarlo y hacerlo más indefenso ante las epidemias. Muerto Felipe, su esposa Juana cuidó y conservó el cuerpo por muchísimo tiempo (sin enterrar) y hacía que lo abrieran sus sirvientas para asegurarse que seguía ahí y que ninguna de las amantes o los nobles flamencos del séquito de su marido lo robaran. Los historiadores españoles señalan este hecho como: el viaje más demencial de la historia de España, el de Juana “la Loca” con el cuerpo embalsamado de su esposo. No fue hasta el año 1525 en que su hijo el rey español Carlos I decidió el  viaje último, por no decir el enterramiento  definitivo del cadáver de su padre Felipe, en la Capilla Real Granadina donde descansa hasta hoy.
Recreación del entierro de Felipe "el Hermoso",con la imagen de Juana "la Loca" en primer plano. Pintura realizada por Francisco Pradilla y Ortiz en 1877.

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