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jueves, 10 de noviembre de 2011

¿LOS TRECE DEL GALLO FUERON TRECE?


 “El que quisiere quedarse conmigo,

                                              yo huelgo dello y al rey servirá,  

y el que se fuere de aquí a Panamá

no por eso será mi enemigo” (Poema

de la conquista de Nueva Castilla)

Un hecho trascendental en el avance español hacia el territorio de los Incas o el Perú como ellos lo denominaban ocurrió en setiembre de 1527 en la denominada isla del Gallo (isla ubicada hoy en la frontera Colombia-Ecuador pero, perteneciente al departamento de Nariño en el suroeste de Colombia)

Todo empezó cuando el gobernador de Castilla de Oro, Don Pedro de los Ríos se enteró a través de ¨la treta del ovillo¨ del descontento y sufrimiento de aquellos que acompañaban a Francisco Pizarro en su segundo viaje al Perú (1526-1528). “…grande fue la dificultad que  experimentaron para encontrar algo que comer en los bosques. A veces encontraron patatas silvestres, cocos, o en la playa el espeso fruto del mango. Pero la orilla del mar era más insoportable que los bosques por los enjambres de mosquitos que obligaban a los desgraciados aventureros a sepultar sus cuerpos hasta la cara en la arena. En esta extremidad de padecimientos solo pensaban en volverse; y todos sus planes de avaricia y ambición, exceptuando a Pizarro y a otros pocos espíritus indomables, desaparecía ante el deseo único de volver a Panamá.”(Guillermo Prescott. En: Historia de la Conquista del Perú).

En un ovillo de algodón blanco enviado como regalo a la esposa del gobernador de los Ríos, Doña Catalina Saavedra, en una de las dos embarcaciones que desde la isla del Gallo regresaron a Panamá, una al mando de Almagro y la otra al mando del veedor Carballo, los expedicionarios lograron introducir un trozo de papel al parecer escrito por Juan de Saravia donde decía:

“A señor gobernador

Miradlo bien por entero

alla va el recogedor    (por Almagro)

aca queda el carnicero”   (por Pizarro)



Alarmado por las noticias, De los Ríos envió a dicha isla dos embarcaciones debidamente apertrechadas al mando del capitán Juan Tafur con la orden de recoger a los quejosos dando por finalizado el segundo viaje de la Empresa del Levante o del Perú. Ya en la isla, Tafur hizo conocer  a Pizarro la decisión del gobernador, mas Pizarro, al que se entiende capitán general de la hueste, no se dejó ganar por la pasión  y desenvainando la espada avanzó con ella desnuda hacia sus hombres y trazando la arena de Este a Oeste se limitó a decir: ”Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere”. Del Busto dice que tras un silencio de muerte, se sintió crujir la arena húmeda de la playa bajo los borceguíes y alpargatas de los valientes que en número de trece pasaron la raya. Los nombres de estos trece motejados posteriormente como "los trece del Gallo" fueron: Nicolás de Rivera, “el viejo”, Cristóbal de Peralta, Antón de Carrión, el griego Pedro de Candia, Domingo de Soraluce, Francisco de Cuellar, Juan de la Torre, Pedro de Halcón, García de Jaren o Jerez, Alonso de Briceño, Alonso de Molina, Gonzalo Martin de Trujillo(1), Martin de Paz, el resto se regresó con Tafur a Panamá capital de Castilla de Oro.



Sin embargo debemos recordar que en la conquista del Perú, los   españoles utilizaron, no sólo hombres de otras nacionalidades como el griego Pedro de Candia, sino también cargueros indios guatemalas, nicaraguas, esclavos africanos y un puñado de negros jóvenes nacidos en Centroamérica, los que por lo general fueron excluidos de las narraciones por los cronistas españoles dada su baja o inexistente categoría social, de ahí que al cruzar estos trece europeos la línea en dirección al Perú, estos no hayan sido tomados en cuenta tal como sucedió con el primer negro guineo que desembarcó en Tumbes del cual nadie recuerda su nombre.

Pero no fueron sólo trece los europeos que cruzaron la línea trazada por Pizarro, también lo hizo el piloto moguereño Bartolomé  Ruiz quien se regresó a Panamá por pedido expreso de Pizarro, con el objeto de cooperar con Luque y Almagro en sus esfuerzos para obtener nuevos auxilios. Se desprende entonces que fueron catorce europeos los que generaron fama en la isla del Gallo, y quienes tiempo después serian recogidos de la isla de Gorgona o Felipe (2) donde por seguridad los llevó el capitán Juan Tafur, en una embarcación piloteada por Ruiz, la misma que navegando hacia el sur alcanzaría la desembocadura del rio Saucha o Santa (Ancash) en mayo de 1528.

NOTAS:

(1) Muerto en la isla de Gorgona.

(2)  Allí también fueron llevados los auxiliares nicaraguas, guatemalas y esclavos de los que cruzaron la línea, además de los tres tallanes tumbesinos (Fernandillo, Felipillo y Francisquillo) capturados en una incursión previa al incidente del Gallo por el piloto Bartolomé Ruiz a la altura de San Mateo (actual Ecuador)






Dedicado a Cristina Corrales Zevallos

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